Quiero darme la oportunidad…

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Todos recordamos nuestro primer amor, esa historia de verano o de colegio que nos tuvo felices, amados y con quien hasta pensábamos estar por siempre. La vida es corta y no deberíamos tener miedo a amar y a permitir que nos amen. Es posible que estemos escamados porque alguien ya nos lastimó, pero ¿quién dijo que lo que vale la pena no cuesta? En nosotros está la decisión de permitirnos conocer a alguien más, cerrar ciclos y, lo más importante, abrir nuestro corazón y vida a nuevas personas. Y pensar: quiero darme la oportunidad de enamorarme una vez más, quiero darme la oportunidad de que me pidas mi número y que me escribas dos días después para morir de angustia con mi mejor amiga al no saber si te di bien mi teléfono.

Quiero darme la oportunidad de volver a sentir esas mariposas en el estómago de saber que te voy a ver, y de arreglarme diario con la firme esperanza de toparnos durante el día. Quiero darme la oportunidad de conocerte, que seas tú, que seas auténtico,  que me cuentes tu historia, qué te apasiona, cuáles son tus metas, cuáles son tus miedos. Quiero escucharte y motivarte a que luches por tus sueños y, si puedo, ayudarte a cumplirlos. Quiero enamorarme de tus ganas de llegar lejos, pero también, quiero que me escuches y que te sientas orgulloso de lo que he logrado y que me motives a ser más, sin sentirte opacado.

Quiero darme la oportunidad de ser parte de tu vida, que me cuentes de tus amigos, de tu trabajo, de tu familia, pero sin tener que estar ahí todo el tiempo, porque también quiero que cada quien tenga su vida, su espacio. No quiero que siempre me invites a tus eventos, ni yo invitarte siempre a los míos. En cambio, quiero que de vez en cuando te vayas de fiesta con tus amigos, y me llames un poco tomado para decirme lo mucho que me echas de menos. Quiero que seas el tema de conversación de mis jueves de amigas y mi plan de domingos en la cama.   goals5

Quiero darme la oportunidad de provocarte esa sonrisa matutina al recibir un mensaje que te recuerde lo bien que la pasamos un día antes, quiero ser tus ganas de afeitarte y lustrar tus zapatos, quiero ser tu motivación para estar en forma y así poder tomarnos esa foto en la playa en la que me cargas en tus fuertes brazos, pero también esa que te sonsaca a comer golosinas y unas cuantas cervezas.

Quiero darme la oportunidad de que seas el mejor amante, y de reírnos mientras hacemos el amor, de que probemos cosas nuevas y nos conozcamos en la intimidad. Quiero darme la oportunidad de que me enseñes tus pasiones y hobbies, para poder compartirlos juntos. Quiero darme la oportunidad de que hagamos locuras y cosas que sólo te atreverías estando mal de la cabeza, pero que juntos, parece lo más natural de la vida. Quiero que tengamos un lenguaje secreto, ese que te diga, con sólo unas cuantas miradas delante de nuestros amigos, que me lleves a la otra habitación porque ya no puedo aguantarme más las ganas de estar contigo.

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Quiero darme la oportunidad de soñar con hacer planes a futuro contigo, aun sabiendo que tal vez  no los lleguemos a cumplir. Quiero darme la oportunidad de romper mis miedos, de atreverme a ser totalmente yo, que me dejes distraerte cuando estás trabajando y ser esa que te hace bromas y te hace enojar para luego contentarte con un beso desenfrenado.

Quiero darme la oportunidad de comenzar una relación en serio, una relación clara. No quiero que la hagamos pública, ni que tengamos compromisos familiares tan pronto, quiero que sea nuestra. Quiero algo simple y, a la vez, complicado, que sea único y diferente. Que haga que me cuestione cosas a mí misma, pero que en el momento que esté contigo, desaparezcan todas las dudas. No quiero que me llenes de detalles, redes sociales, ni palabras románticas, pero quiero que cuando expreses algo, sea un impulso del corazón, así, sin esperarlo.

Quiero darme la oportunidad de que venzamos nuestros miedos, que juntos podamos vivir sin pasados, sin penas, sin escudos, sin mentiras, SIN PENSARLO. Sé que aún no has llegado, porque sé que aún no estamos listos para encontrarnos, pero cuando llegues quiero que sepas que ya estoy lista para hacerte feliz.

¿Realmente queremos una relación liberal?

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Hemos creado un pensamiento acerca del nuevo tipo de relaciones, esas que quieren toda la atención de la sociedad pero sin compromisos, esas que quieren estar juntos en un futuro, pero que cada quien haga sus planes de vida, esas que quieren tener a alguien con quien ir a los eventos sociales, pero no hacer ningún contacto con las familias, esas que se hacen dramas de parejas, pero oficialmente no son nada.

¿Realmente estamos preparados para eso? El amor jamás ha sido perfecto, ni tampoco hay una fórmula matemática que dicte que está bien y qué mal en una relación, pero tampoco nadie se ha muerto de amor. Y en estas nuevas relaciones queremos todo desde el inicio y sin esfuerzo. Y si el primer sorbo no supo bien, swip-left como en Tinder que hay todo un catálogo del cuál escoger. Queremos que sea perfecto desde el día uno, que sea perfecta la primera foto que nos tomemos juntos, aunque no la vamos a enseñar jamás porque no somos nada oficial;  que platiquemos sólo por WhatsApp pero eso sí, sin tardar en contestar ni dejarnos en visto; que sólo podamos mantener una conversación frente a frente dos veces a la semana, por nuestros múltiples compromisos, sin contar el domingo porque es familiar; que podamos tener el mejor sexo, sin ser capaces de decirnos te quiero.

Gritamos a la sociedad que somos esta generación que va a construir relaciones liberales, equitativas, de no drama y paz interior. Pero después de un mes de “no relación” con alguien caemos en una depresión que no sabemos aceptar y es más, no nos la explicamos. Todos nos hemos criado diferente y hemos vivido experiencias que han definido nuestro carácter, nuestras creencias y nuestros sueños en la vida. Y queremos que la persona que esté frente a nosotros sea como nosotros o al menos entienda nuestros comportamientos sin ser capaces de abrir nuestras vidas y nuestro corazón a ellos porque no queremos sentirnos vulnerables. Estamos con alguien con quien queremos pasarla bien y cada que podemos hacemos énfasis en que no estamos buscando nada serio, ni casarnos, ni hijos. Queremos pasarla bien juntos, cuando se pueda, porque ninguno de los dos dejará de hacer su vida por hacerle un espacio a esa persona que no va a entrar en nuestras vidas, porque no estamos preparados para una relación, porque no queremos salir lastimados, porque no queremos entregarnos, porque no queremos enamorarnos, porque que flojera empezar desde cero, porque no queremos compromisos, porque no queremos vivir.

Estamos en esa etapa de ver a amigos casarse y a la primera pareja nos preguntamos ¿Están locos?; a la segunda ¿Cómo lo lograron?; a la tercera, ¡Qué padre! Y después de la cuarta caemos en una plática de reflexión y nos preguntamos cómo es posible que nosotros ni pareja tenemos…

¿Cuándo es que se está preparado para una relación? ¿Quién dijo que el amor tiene que doler? ¿Queremos que nos quieran, sin nosotros querer? ¿Qué es un compromiso para nosotros? ¿Casarnos y tener hijos? ¿Sernos fieles y honestos? ¿No será que todo está es una fachada que nos inventamos para evitar sentir, para evitar enamorarnos y en un futuro para evitar que nos lastimen?

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Porque en estas nuevas relaciones no somos capaces de tener tiempo para vernos, conocerlos, sentirnos, tocarnos, VIVIRNOS. Porque somos liberales, somos independientes. Queremos una relación así de ratitos, sin sentimientos de por medio, sin detalles, con buen sexo, desmadre, y una que otra foto en Instagram con el hastag de #relationshipgoals. Queremos una relación romántica, pero que no empalague, queremos una relación fitness, sin ir al gym juntos, queremos que nos amen, sin llegar a enamorarnos, queremos una conexión espacial, pero no real, queremos un mensaje de buenos días, pero sin intentar hacerle tener un bonito día al otro, queremos a alguien que esté en nuestros momentos tristes, pero sin estar disponibles en los suyos, queremos que nos consientan, pero que no nos reclamen, queremos ese alago y coqueteo, sin tener que conquistar nosotros, queremos una relación seria, pero sin compromisos.

No hay fórmulas para el amor, pero la vida se trata de vivirla con sus altas y bajas porque por ahí dicen lo que no te mata, te hace más fuerte. El amor no duele, duele el no reconocer que estamos tan enfocados en nuestras vidas que la vida de la otra persona desde el inicio llevaba otro camino que ignoramos y ya es muy tarde para cambiar el curso pues ninguno de los dos quiso ceder. El amor no engaña, nosotros mismos nos engañamos al decir que no sentimos nada y permitimos que cada quién haga sus cosas sin tomarnos en cuenta, porque no queremos ser parte de su vida interna, solo de la externa. El amor no es un compromiso, el amor verdadero da sin esperar recibir algo a cambio y está ahí cuando el otro lo necesita, no por compromiso, si no por amor, porque te importa, porque te duele la infelicidad de tu pareja. Lo que sí es compromiso y eso no debería pasar de moda es el tener la madurez de hacer las cosas bien, respetando a los demás y respetándonos a nosotros mismos. El amor no es estar solo en las buenas y cuando nos sobre tiempo, eso, se llama egoísmo.

¿Es Enrique Peña nieto el gobernante que merecemos?

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¿Por qué nos cuesta tanto hacer algo por México? ¿Creemos que compartiendo imágenes de memes y noticias.. algo cambiará?Nuestro país está gobernado por una persona que no merece tal posición. Se valió de propaganda televisiva y el corazón de los católicos mexicanos para ganar un poco de popularidad. Día tras día desde el día 1 de su mandato ha demostrado que no tiene el conocimiento ya no digamos mundial si no tal, para tratar temas nacionales; su nivel de inglés es ridículo, dejándonos ver en el exterior como personas que no somos capaces ni de hablar bien nuestro propio idioma; ha hecho gastos exorbitantes de forma pública sin ponerse a pensar que 54 millones de mexicanos sufren de pobreza extrema; la paridad contra el dólar sigue aumentando así como la gasolina y la canasta básica, que cabe mencionar, no tenía idea de en que constaba; es cómplice (por el mero hecho de no hacer nada) de la matanza de 43 normalistas de Ayotzinapa … así como también desapariciones en latlaya, Apatzingán y Ecuandureo etc … que suman más de 28 mil desaparecidos; está inmiscuido en conflictos de interés con la constructora de su humilde casa blanca y todo mundo pasó por alto; permitió la fuga del capo más buscado en América Latina como Juan por su casa; su reforma energética ha sido un fracaso y no hablemos de la educativa que tiene de nuevo a Oaxaca en paro y no es capaz de hacer nada; el aumento de grupos organizados ha incrementado de 8 a 13, han regresando a la inseguridad estados que ya parecían haber llegado a la calma como Acapulco y Michoacán; puso a los mexicanos como la burla internacional en la cumbre de líderes de Norteamérica; su reciente plagio a su tesis de licenciatura en derecho no hace más que hacerle pensar a las futuras generaciones que no importa esforzarte reprobando y plagiando, con contactos llegarás a ser grande; no está demás mencionar la humillación que nos hizo pasar al recibir al candidato republicano Donald Trump y no porque viniera, sino por no pelear por nuestros derechos ni por un tratado que defienda los derechos de los mexicanos viviendo en Estados Unidos … o por convenidos para los emprendedores que quieren expandir sus horizontes. La lista puede seguir, y seguir si así lo permitimos. Este personaje que demuestra en cada presentación pública, ser alguien sin preparación, que no tiene el conocimiento ni las GANAS para pelear por mejores convenios, reformas y tratados para sus compatriotas, sigue gobernándonos porque queremos porque se nos hace “naco” ir a las marchas”, tenemos mucho trabajo para organizar un golpe de estado, nos da flojera escribir una carta al senado, hacer una petición a organismos internacionales y pelear ya no por nuestro futuro, sino por el de nuestros hijos. Así que el cambio está en nosotros y debemos hacer algo ya, o bien, dejar de quejarnos… ¿Qué has hecho tú?

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Las 5 estrellas de “El psicoanalista” – Jhon Katzenbatch

Siempre quise tener un blog, ahora que por fin me decidí, también quise empezar con un tema que fuera mi favorito, o al menos, que me caracterizara. Esto es, sin duda, los libros de Jhon Katzenbach.

Muchos se preguntarán y, ¿quién es ese?. Bueno, Katzenbach es un novelista moderno que comenzó su carrera en 1982 con “The heat of the summer” una novela negra en la cual mezcla profesiones, celebridad y la ética de los medios. A partir de esa obra, Jhon ha escrito más de 12 obras, todas caracterizadas por ese toque de suspenso psicológico, trama impecable y un ritmo frenético de comienzo a fin.

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El psicoanalista es, hasta ahora, uno de mis libros favoritos de novela negra por varias razones. La primera, fue un regalo de una de mis mejores amigas, Devani; segunda, fue mi primera novela negra y gracias a ésta, descubrí que es mi género literario predilecto; cuarta,  me cautivo y emocionó al grado de poner mis emociones a flor de piel de principio a fin y la quinta y última, porque en mi opinión, Katzenbach utiliza un poco de ficción en cada uno de sus libros, pero bañados de una descripción y un trabajo de investigación previo tan profundo, que esa ficción pasa desapercibida ante el lector y te adentra en la historia de una manera natural y apasionante.

Esta obra te engancha desde la primera página, en la cuál el antagonista le escribe a su víctima: “Feliz 53 cumpleaños, doctor. Bienvenido al primer día de su muerte. Pertenezco a algún momento de su pasado. Usted arruinó mi vida…Y, dada la facilidad de ese asesinato, no estaba seguro de que me proporcionara la satisfacción necesaria. He decidido que prefiero que se suicide”. ” De esta manera, el protagonista nos invita a acompañarlo en su lucha por salva su vida y la de sus seres queridos, tratando de averigüar quién quisiera arruinarlo al grado de que él mismo decida suicidarse.

En general todos los libros de Katzenbach tienen la misma escencia y los exorto a darse la oportunidad de probar algo diferente. Un toque de fantasía, suspenso, crimenes, policías, y en general gente psicópata.

Jhon Katzenbach